Viene a Tolosa desde que vestía con pantalón corto, desde hace 40 a 50 años. Es de la segunda generación que mantiene el puesto.
Dice que en ese tiempo ha cambiado mucho la feria; han desaparecido muchos puestos (vendedores de calzado, vendedores de navajas), pero hay un secreto para que dure tantos años: cuidar bien al cliente y ofrecerle un producto de calidad.